Nuestra Historia
Cuestión de carácter
Hay marcas que se construyen desde una idea. Tusitala Barcelona se construyó desde una amistad.
María y Rosa
Se conocieron en el colegio, en 1980. De aquellos años quedaron las complicidades que no se explican y que el tiempo no diluye. Después, cada una siguió su camino.
María, diseñadora, llevaba años cultivando una pasión silenciosa: los abanicos. Tenía una colección entera esperando a salir al mundo.
Rosa, emprendedora de oficio y de instinto, vio en aquella colección algo más que un proyecto bonito. Vio una marca posible. Y propuso lo que solo se atreven a proponer las amigas de verdad: hagámoslo juntas.
Así nació Tusitala Barcelona. De una amistad entre dos mujeres que decidieron, ya con la madurez de quien sabe lo que quiere, emprender algo a cuatro manos.
Una colección que no deja de crecer
Desde entonces, Rosa y María han ido tejiendo un universo propio. Cada temporada, una colección nueva. Cada colección, una mirada distinta —tendencias que escuchan, estampados que se atreven, materiales que se reinventan—. El resultado es una variedad rica, viva, que nunca se repite a sí misma.
Pero detrás de cada abanico hay algo que no cambia: las manos.
Hecho a mano, en España
Cada abanico Tusitala se confecciona en talleres españoles, en manos de artesanos que llevan décadas perfeccionando un oficio antiguo. Gestos pequeños, repetidos miles de veces, que convierten una tela en un objeto con alma.
Apostar por la artesanía local no es una declaración de intenciones. Es la única manera que conocemos de hacer las cosas bien.
Tusitala Barcelona
cuestión de carácter.
Porque un abanico no es solo un accesorio. Es un gesto. Una manera de estar. Una forma de decir, sin decir, quién eres.